(llega un momento en que todo escritor se da cuenta de la pequeñez de su vida y obra en el espacio tiempo que habitan los humanos y en la que debe hacerse cargo de expresar sus puntos de vista frente al abismo de la vida, este es el mío)
lunes, 14 de noviembre de 2016
DIECINUEVE
Richard siente demasiado el peso de la noche en la que no tiene acceso a su antigua cuenta de facebook. Ni acceso a los amigos ni a la piel de una muchacha que lo comprenda. Solo le queda su soledad y sus papeles de colores con versos garabateados. Ninguno lo convence. Son de una simpleza horrenda y le parecen ridículos. Debe podar, cortar, limar. Lee una entrevista y guarda este fragmento:
“No lo hagas, hombre. Siéntate debajo de un árbol y olvídalo y bebe vino conmigo… Phill Whalen y Gary Snyder y todos los vagabundos de San Francisco. No intentes ser un gran profesor de Berkeley. Sé sólo un poeta bajo los árboles…. Y pelearemos y romperemos las reglas.” Bien, en verdad nada interesante salvo que lo conecta con sus antiguos y perdidos principios. Hoy vago por el centro de la Vieja Ciudad. Camino dejándose arrastrar por las calles repletas de personas apuradas, bajo hasta la avenida Tacna y después se fue directo a 2 de Mayo. En el óvalo un viejo brujo lo detuvo y le preguntó su edad y su signo. "Entonces eres autosuficiente, te gusta ir bien vestido, eres orgulloso, creído. Y duro, si me pagas un sol te leo las cartas" Pero todo su dinero ya lo había gastado. Richard sabe que lo básico es tener billete en el bolsillo para pagarse, por ejemplo, una cerveza que tanto desea esta noche. Más allá de la certeza de que con trabajo puede solventarse sus vicios y su escritura no tiene nada fijo. Ayer después de encontrarse con un viejo amigo del barrio, subirse a su carro, tomarse unas cervezas y fumar mariguana regresó mamado a su habitación y empezó a borrar todos los estados de su cuenta de facebook. En los audífonos revienta la música clásica de Mozart y no hay nada que reviente sin embargo su corazón: Richard está sujeto a escribir cosas por impulso y mareo, por un arrebato erótico, como quién sopla con fuerza un saxo. Obviamente, que debe trabajar en su ritmo. Y caminando después de ver al brujo se fue a la universidad de su antigua mujer. Caminar a esas horas por la vieja ciudad sin dinero en el bolsillo y con muchas ganas de todo era insoportable. Llevaba una chompa negra de cuello de tortuga, una casaca jean y su viejo pantalón negro dril.
Entro como pendejo, como si fuera su casa, lo que en realidad es y se fue paseando entre salones, uno tras otro, pasó de largo por el primer piso dónde estaban un grupo de muchachos leyendo sus fotocopias o mirando su laptop, un aburrimiento total, comiendo en el táper sus alvertitas partidas. No la encontró en el primer piso. Tuvo que subir al segundo, dar vueltas de salón en salón hasta que la encontró.
Estaba realmente preciosa, como siempre, una ostra en medio de la galaxia de aburrimiento. No supo que otra cosa hacer que detenerse como un orate y mirarla. Ella no volteaba, ella estaba cerca de la entrada y el necesitaba verla. No hoy, sino desde hace miles de siglos. Y después de eso, subió por la misma avenida hirviendo de sol, de combis, de jóvenes que salen de los colegios y compran su ceviche en las esquinas. Se metió a un internet, como si se tratará de un hotel, y por cincuenta centavos tecleo un poema largo y fluido que guardo en su cuenta de gmail.
sábado, 12 de noviembre de 2016
SOL
Este es el mismo sol que le da a todo el mundo
El que llega en viento a mi alcoba
como una muchachita suicida
El que le da a Michael Moore
que sale todo gordito en la pantalla de mi computadora
en vivo y en directo
Es el mismo que da al cuarto de mi abuela
donde sigue viendo sus películas rancheras en blanco y negro
El mismo que le da al poeta J que compara
nuestro sol con otros y como resultado enmarca nuestra nimiedad
Es el mismo sol que le da en el poto
a las muchachas hermosas que ahora en bikini de dos piezas
se quedan bocabajo en las playas de todo el mundo
El que mira Knausgaard desde la ventana de su departamento
El que observa mi hermana y mi madre
ahora que compran fruta en el mercado
El que Wes Montgomery sintió después
de tocar sus hermosas canciones
El mismo que hizo escribir a Eduardo Eielson
Sólo el sol
el sol solamente
solo en el cielo
y yo tan solo
a solas con el sol
sonrío simplemente
La misma chapita dorada
que le da en la cabeza a los africanos
que acaban de despertar en Niguera y observan el cielo despejado
El mismo que estaba girando como una alga
encima de la cabeza
de los amantes del círculo polar
bajo las aureolas boreales
El que alumbró la muerte de Cristo
El que Diógenes buscó mirar
El mismo sol bajo el que morirá el último sueño
del último hombre o mujer
Que repase en su sangre el mismo talante
cansado, espeso
Bajo el que soñaron los barbadores
españoles que llegaron
a conquistar las tierras que ahora poblamos
con casas de dos pisos y cervezas a fin de mes
Bajo el que se arrodillaron
los incas
El mismo viejo sol solo sol como la sonrisa sola
de hoy solamente sol
DIECIOCHO
Tarde, muy entrada la madrugada, Richard se queda revisando los facebook de los demás. En algunos va de foto en foto observando qué imagen de sí mismos convocan, regresa, llega a otros. Recuerda a sus amigos y busca su facebook, ingresa al de un amigo que hacía décimas. Revisa sus fotos, encuentra fotos que no conocía de él donde aparece tomando cerveza con coca cola junto a otros poetas. Ayer, cuando llegaba de ver a su Amiguita A, no pudo contenerse las ganas de ir a buscar a su ex. Pasó por su casa, recorrió las calles y no pudo seguir porque un perrazo empezó a ladrarle. Cuando pasó por la casa de su ex observó como habían crecido afuera las hojas del jardín, eran del tamaño de las orejas de un elefante, también vio los vidrios oscuros y unos insectos hechos de metal a manera de adorno.
Regreso y se sintió vacío. Supo, sabe, qué detrás de cualquier acción, sea chupar o fumar mariguana o leer un libro siempre regresa a la misma conclusión de su vida: vacío. Un vacío que nada puede cerrar, a menos que asuma ya un tipo de obligación siente profundamente que todo lo que hace se ve mermado por su insignificancia frente a sí mismo y frente al cosmos. Cuando anoche hacía el amor con la muchacha pelirroja y miraba como en su rostro se perdía mientras el placer deformaba su rostro sintió lo mismo que hoy al despertar. Ella fue muy amable, le preparó un chocolate dentro de un vaso de porcelana y también subió el volumen de una banda chilena. Se desnudo. Sintió su sexo amargo y sucio, eso le bajó el lívido. Después de hacer el amor se aburrió profundamente, no quería estar en su casa ni en su cama y tampoco podía irse. Ahora piensa que sí pudo irse rápido alegando cualquier cosa. Pero no quiso incomodar. Cuando se marchó ella puso el píe en la puerta y le pregunto si en verdad mañana iría a la mariguaneada bailable. Él argumento que sí para salir del paso, prendió su celular, iluminó los peldaños y se fue bajando las escaleras oscuras. Se metió en la boca un hals rojo y apresuró los pasos en la avenida Chimú, doblo como quién va para Puente Nuevo y, pasando debajo del túnel, le pareció ver un sobrecito enmicado de mariguana. Se detuvo, deteniendo también a un hombre gordo y mareado que lentamente dobló el rostro y lo miró regresando al lugar del sobre. No era nada. Solo un pedazo de celofán. Vio los hoteles. Muchas veces, junto a su ex, habían pasado las noches tomando vino y haciendo el amor en los hoteles que se alzan alrededor del Puente Nuevo. Visitaron varios cuartos, primero con miedo y vergüenza, después con ganas de saber cómo eran por dentro. Recuerda lo pésimo y gracioso que era su forma de hacer el amor, y recordando esto pensó lo doloroso que sería verla a ella ahí con otra persona. Así como él estaba haciendo, de la misma manera ella lo haría y pensar esto le retorció el corazón. Subió al micro y se dio con la sorpresa de que el hals todavía estaba por terminarse, lo mordió y se quedó chupando los restos que le quedaron atrapados en los dientes.
La noche empezó en el taxi del enamorado de su tía. Atrás iba la abuela mirando por la ventana, así como el que miraba los últimos colores del cielo vacío, como él mismo: un azul, por ratos rosado, se abría en el aire seco y miraba las casas de pinturas sucias, todas envejecidas como su propio corazón. Toda la urbe dónde vivía hace años se había abandonado, como él a sus sueños de estar con la persona que más amó en el mundo y de ser un ciudadano responsable. Richard sabía que conversar consigo mismo de esto y de otros motivos no llevaba a nada, mirar era una responsabilidad consigo mismo, no con otra persona. Y empezó a conversar con el enamorado de su tía. Es un moreno, buena gente, que trabaja taxeando y le empezó a contar sobre sus trabajos, cómo una vez le pagaron 900 soles por hacer un viaje hasta Cañete. Comentaron de Uber, un sistema para trabajar haciendo taxi, y de lo difícil que era sacar licencia de conducir porque al inicio uno se pone nervioso. El tráfico recién empezaba a crecer dentro de la pista de Evitamiento. Era horrendo como todos los días de seis a siete de la tarde las pistas quedaban abarrotadas de buses, camiones, autos chicos y grandes, con los rostros de cadáveres dentro mirando por las ventanas todos apretados.
Llegó a la misa del tío fallecido la semana pasada. Vio de largo a su familia de parte de mamá sentada en las bancas. Se ubico junto a su abuela. Ella lloraba poniendo un trozo de papel higiénico en sus ojos y él pensaba lo chiquita que en realidad se veía. Era una niña que había perdido a su hermana. El padre de la iglesia era amable, lento, pensó en cómo seria su vida, miro a una de las hermanas que hablaba, una señora morena que tenía una voz de bonito timbre, y a otra hermana, más gordita de lentes y de voz graciosa, muy simpática, que empezaba los cantos. Estaban sentado delante de los hijos y la esposa del tío fallecido. Ellos estaban junto a sus hijos. Eran idénticos. Recordó con gracia como su ex los llamaba los tortuninjas.
Afuera la noche ya estaba construida y se miraba la iluminación titilante del alumbrado eléctrico en los cerros. El cielo era un azul tajante, y repleto de nubes plomas. Muchas veces lo habían comentado, pues se hablaba mucho de un terremoto, cómo harían esas personas para bajar por los cerros en ese caso?
En la casita del tío difundo, sentados bajo la luz de dos gordos focos de luz blanca, empezaron a repartir bocaditos, primero papitas y después dieron café y galletas con relleno de paté. Richard se sentó junto a su primo el abogado. Él estaba muy enternado y su figura era altiva, la de un soldado que alza el rostro ante las adversidades. La velada continuo y compraron cervezas, armaron el círculo, la noche prometía borrachera.
Richard se fue acompañado de su primo el abogado y de otro primo al paradero. Iban conversando de Dragon Ball Z, de los nuevos capítulos que el primo abogado no dejaba de mirar y que explicaba que eran fascinantes.
Subió a un micro y se fue de 30 de Agosto, como es que se llama el distrito dónde vivió hasta hace poco su tío, el finado.
viernes, 11 de noviembre de 2016
poemita blue
Su abuela canta en la ducha
porque su hermano falleció la semana pasada
La misma madrugada en que libaron
fuera, en los toldos, del velorio
Y descargaron al aire el humo azul
de los cigarros convertibles
Es la misma mañana que nos retrotrae
al mundo de las melodías que se rompen
y al romperse descubren que el mundo
no es aquella cosa que soñaban tus ojos
dulces
sino una mezcla de seres vacíos, incapaces
de sujetar y salvar la mano del otro.
Canta y llora bajo la batalla de la ducha,
de sus recuerdos, de su incapacidad de olvidar
que la muerte existe y todos
vamos directo a ella
Mientras tanto tu que oficias de cachinero
de mares y palabras / de motor y motivo
del lenguaje que descorre los cierres de lo cotidiano
te inflas el pecho de mismo aire
bacilante repleto de pelusas
hoy murió un cantante canadiense muy bueno
y tu abuela llora canta la canción sin palabras
la misma que ahora escribes
y desaparece
DIECISIETE
Richard se despierta y decide cambiar la rutina y se lanza a caminar por la calle. Primero sale de su barrio por las cuadras que conducen a la avenida César Vallejo. En su cabeza se bambolean algunos versos leídos la noche anterior - entre todas las artes la poesía es la única que ya no existe- o también -qué espera el mundo de los poetas? nada- se harta del calor de manera rápida pero sigue caminando, quiere saber qué ocurre en otras latitudes. Se acuerda de su ex mujer quién no soportaba que uno perdiera el día caminando por la calle. Ella prefería leer un libro y avanzar una tesis. O hacer un ensayo científico, todo era mejor que hacer de huevón y caminar como poeta. Pensar en ella le lleva a pensar que las dos muchachas que ahora frecuenta como alternativa de matar la soledad son, en realidad, su ex dividida en dos: una es toda la esencia de su ex,en relación, a forma de ser,y otra, tiene el cuerpo masomenos parecido al de su ex, es decir, muy esbelto y hermoso. Se siente huevón de pensar así pero sigue caminando, a la mierda si los perros vagabundos como él le muerden. Su viaje termina por un puente donde crece un parque debajo y, arriba. unos muchachitos que se drogan por las noches venden chicha morada en botellas de vidrio. Cuando Richard pasa y los ve piensa que lo mejor sería dejar para siempre la mariguana, que de esa manera al menos sería más consciente de su día a día y podría evitar estos bajones. Siente que todo lo que diga o haga dentro de sus poemas solo pertenecen a ese espacio de palabras dentro de una hoja y que viven dentro de una hoja. Recuerda otros versos, de mismo libro llamado El hombre elefante y otros poemas. Los va sopesando:
"pero exagero/ todo astronauta tiene que exagerar/trastornar/la verdad/ y la verdad.../ qué ruina sumergida en las palabras es el amor?" o también "amar a la poesía es perder un poco de lucidez/ corregir lo indescifrable de una imagen fugaz/ pedazos de realidad e irrealidad/ lo único que puedo decir para mi defensa/ es que no existen límites/amanece" Piensa en su familia, pasa y saluda a sus vecino Alex que trabaja ocasionalmente manejando una moto taxi y también es albañil. Lo mira derrumbando una pared y lo saluda. Cruza la esquina. Piensa nuevamente en su ex. Piensa que pensar en su ex es morir siempre. Piensa que lo mejor hubiera sido tener al bebito. Se imagina sus ojos mirando todo, caminando con él bajo este sol. Siente un vacío antes de llegar a casa donde su abuela le pregunta si ya quiere almorzar.
jueves, 10 de noviembre de 2016
DIESEIS
Richard suele pensar muchas cosas. Piensa, por ejemplo, que escribir sus reseñas de libros leídos es una forma de no escribir sus poemas que debe hacer o algo así. Richard siente que este pensamiento tiene un hálito de obligación cuando la poesía, por ejemplo, según sabe o piensa o cavila, es esencia y vida. Richard está meditabundo al final del día. Richard piensa que Jaime Bayly es el mejor poeta de los últimos años. Piensa que nadie lo entendería y que a veces agota demasiado querer o pretender algo. Richard piensa que mejor es quedarse callado y analizar. Richard no quiere ser un ridículo poeta que viva de su imagen, no quiere pose, no necesita poses. Richard se abruma de que el último pensamiento del día sea este atolondramiento de moscas y no un mar luminoso. Richard recuerdo que lo más feliz que hizo durante el día fue comerse un pan con torreja de verduras y coquetear con su Amiguita B. Richard piensa que solo cuando puede redactarse de alguna forma es feliz. Richard cree que solo somos nosotros mismos cuanto más despiertos estemos en el mundo y de esa forma podamos defendernos del control mental en el que andamos. Richard sube esto a su facebook:
Qué tanto de lo que se escribe o reflexiona en el facebook influye sobre la vida diaria? El otro día, por ejemplo, charlando con una amiga ella miró su celular dónde acababa de llegar una notificación de un amigo y, sumando a su diálogo empezado lo que leyó ahí, continuo hablando y reflexionando. (Eso me da risa, porque cada mamada que pongo lo ven en sus pequeñas pantallas dentro de realidades muy disimiles) A mi me pasó de chibolo que cuando fui a ver la película del hombre araña me creía el hombre araña y salí del cine abriendo las manos a ver si me salía un chorro de telaraña y me trepaba a los edificios. Lo mismo sucede con la televisión y los niños, de seguro ellos se afirman viendo esos modelos. Lo loco del facebook, creo, es que es un espacio vacío que aguanta cualquier sentido, la mitad de lo que digo aquí no es ni lo que soy diariamente. Pero también sucede que no existo sin este aparato. Al menos no públicamente. Por eso a mi me angustian estos aparatos, de seguro algunos lo ven solo como una forma de hacer chongo o relajarse, pero en otros puede generar toda clase de repercusiones, sobretodo si sentimos que el facebook genera el sentido de nuestra identidad. Al final terminan teniendo una hegemonía y un tipo de control sobre nuestras vidas y nuestras conductas diarias. Cuántos de nosotrxs podemos dejar de usarlas de modo prolongado?
De cuántas putas posibilidades pudo haber sido leído esto. Imposible averiguarlo. Richard piensa que lo loco del facebook es que multiplica las posibilidades, mezcla todo, hace que se generen millones de formas nuevas de relaciones, ya no hay sentidos porque todos se revolvieron por el facebook. Todos pueden explicar algo, nadie puede evaluarlos porque también se promueve la tolerancia. Entonces Richard siente que todos están atados, por un lado, porque no pueden ser sin el facebook. Richard se siente tonto de pensar esto, quisiera estar junto a su ex enamorada, comiendo un plato de chaufa y mirando las repeticiones del gol del partido de Perú de hoy frente a Paraguay. Richard recuerda cuando está noche pasó por el puente Balta, y se detuvo a ver un rato los colores reflejados de la luz de la luna y de los postes en el agua. Richard sintió una vida inmensa y maravillosa en el agua, algo que no recordaba hace mucho. Hoy cuando venía en el bus de regreso a casa pensaba en un poema maravilloso que explique cuando conoció a dos amiguitas en la infancia y la dificultad de poder hablar por tener la lengua toda tiesa. Una amiga por facebook le dice esto:
Piensa en el poema de la lengua tiesa, del barrio y de las dos niñas en minifalda jean debajo del árbol delgado en aquellos días del verano. Piensa en todo eso. Y en su amiguita. En eso de follar.
Qué tanto de lo que se escribe o reflexiona en el facebook influye sobre la vida diaria? El otro día, por ejemplo, charlando con una amiga ella miró su celular dónde acababa de llegar una notificación de un amigo y, sumando a su diálogo empezado lo que leyó ahí, continuo hablando y reflexionando. (Eso me da risa, porque cada mamada que pongo lo ven en sus pequeñas pantallas dentro de realidades muy disimiles) A mi me pasó de chibolo que cuando fui a ver la película del hombre araña me creía el hombre araña y salí del cine abriendo las manos a ver si me salía un chorro de telaraña y me trepaba a los edificios. Lo mismo sucede con la televisión y los niños, de seguro ellos se afirman viendo esos modelos. Lo loco del facebook, creo, es que es un espacio vacío que aguanta cualquier sentido, la mitad de lo que digo aquí no es ni lo que soy diariamente. Pero también sucede que no existo sin este aparato. Al menos no públicamente. Por eso a mi me angustian estos aparatos, de seguro algunos lo ven solo como una forma de hacer chongo o relajarse, pero en otros puede generar toda clase de repercusiones, sobretodo si sentimos que el facebook genera el sentido de nuestra identidad. Al final terminan teniendo una hegemonía y un tipo de control sobre nuestras vidas y nuestras conductas diarias. Cuántos de nosotrxs podemos dejar de usarlas de modo prolongado?
De cuántas putas posibilidades pudo haber sido leído esto. Imposible averiguarlo. Richard piensa que lo loco del facebook es que multiplica las posibilidades, mezcla todo, hace que se generen millones de formas nuevas de relaciones, ya no hay sentidos porque todos se revolvieron por el facebook. Todos pueden explicar algo, nadie puede evaluarlos porque también se promueve la tolerancia. Entonces Richard siente que todos están atados, por un lado, porque no pueden ser sin el facebook. Richard se siente tonto de pensar esto, quisiera estar junto a su ex enamorada, comiendo un plato de chaufa y mirando las repeticiones del gol del partido de Perú de hoy frente a Paraguay. Richard recuerda cuando está noche pasó por el puente Balta, y se detuvo a ver un rato los colores reflejados de la luz de la luna y de los postes en el agua. Richard sintió una vida inmensa y maravillosa en el agua, algo que no recordaba hace mucho. Hoy cuando venía en el bus de regreso a casa pensaba en un poema maravilloso que explique cuando conoció a dos amiguitas en la infancia y la dificultad de poder hablar por tener la lengua toda tiesa. Una amiga por facebook le dice esto:
Piensa en el poema de la lengua tiesa, del barrio y de las dos niñas en minifalda jean debajo del árbol delgado en aquellos días del verano. Piensa en todo eso. Y en su amiguita. En eso de follar.
miércoles, 9 de noviembre de 2016
QUINCE
Entonces Richard ston se pone a ver las carpetas de fotografías guardadas. Recuerda como llegó hoy a su espacio vacío, abrió la puerta, pasó sin saludar a nadie, directo a su habitación. Prendió la computadora y puso una canción. Dejó en la cama un libro que estaba leyendo. Se sienta y se pone a navegar en el internet.
reflexión
La Poesía - Ahora intentarás descubrirla según datos leídos hace un momento- requiere de varios estudios que necesito hacer para poder ponerme a ritmo del mundo, para entrar a varios campos se necesita cierto pasaporte, cierta cultura, para poder gozar de ciertos mares, navegables y simbólicos.
Son gustos. Eso es todo. Si no hay jerarquías o ninguna tendencia que asegure nuestra condición de jueces son gusto que se van afinando. Hay varias jugadas mentales que uno va dando a través del tiempo. Se va llenando de más sentidos o se va perdiendo algunos, es cuestión de cómo te vayas movimiento. Esa es la energía de la vida, un poco encima se hacen las cosas, un poco encima de aquella fragilidad. Si escribo lo que siento, si no hago ficción, expreso mi realidad, y si expreso mi realidad, entonces puedo ser o no ser lógico. Pero si, hace un rato, leíste que "es como si cada uno mantuviera con su mundo interior las relaciones más inmediatas, íntimas y pertinentes, y como si el alma personal representara el alma de toda la humanidad, de suerte que no hubiera obstáculo en conferir, por generalización, un valor universal a lo que se encuentra en sí mismo." d Y esto TE HACE pensar y sentir que la fragilidad de tu ser está en no aceptar tu condición, que tampoco existe, o sea, tener miedo a fragmentarte, disolverte, cuando en realidad es lo que -por momentos- no permite ver más clarito.
POR un rato, atrás, te paraste y pensaste con Ella, en qué con ella podías amar el mundo, ella era el canal por el que mirabas el planeta y necesitabas tenerla a tu lado.
eduardo anguita
La poesía, pues, es un lenguaje -no siempre en todas las obras ni en todos los autores- absolutamente carente de función conativa. Puede darse con función emotiva, o con función referencial, pero la función conativa no es evidente, por mucho que todo tipo de poesía se dirija a otros.
Ahora bien; aunque exenta de intencionalidad comunicativa, nace, eso sí, de la necesidad de un hombre (el poeta), de establecer esta clase de comunicación: entre una masa amorfa de sentimiento y de pensamiento preparlante, que embarga, inicialemnte al poeta, y su progresivo constituirse en palabras, y luego, en una entidad lingüística, totalmente autónoma: el poema. El vínculo al que se ve compelido a establecer el poeta es aquel que liga a su conciencia íntima con "la conciencia de su conciencia", para cuyo efecto las palabras en su selección y organización se convocan y conforman moldeadas por el primer espíritu, eso que tradicionalemnte es llamado inspiración.
CATORCE
Entonces Richard se acuerda de su pasado punky, punky monce que llega temprano a casa mordiendo una hamburguesa con las papas calientes. Quemándose la boca y con el barriga llena de chela. Esos eran de putamare piensa Richard. Hace miles de años que no se siente así. Vivo, palabra que suena como a mentira.
Se acuerda poco en verdad porque no es nostalgia. Es una especie de nostalgia. No tener metas. La meta era no tener meta. Es que no hay metas. Ay, Richard, siempre estamos repitiendo las mismas cosas. Richard de pequeño fue un niño solitario. Su mamá le pagaba a sus vecinos para que jugarán con el y ellos se robaban sus juguetes. Richard te conozco tanto compadre, que si te viera a mi lado te diría para ir a tomar una chela y conversar de la metafísica de Adán y de los halls negro. Richard se queda mirando la ventana y en realidad no ve nada.
Se acuerda poco en verdad porque no es nostalgia. Es una especie de nostalgia. No tener metas. La meta era no tener meta. Es que no hay metas. Ay, Richard, siempre estamos repitiendo las mismas cosas. Richard de pequeño fue un niño solitario. Su mamá le pagaba a sus vecinos para que jugarán con el y ellos se robaban sus juguetes. Richard te conozco tanto compadre, que si te viera a mi lado te diría para ir a tomar una chela y conversar de la metafísica de Adán y de los halls negro. Richard se queda mirando la ventana y en realidad no ve nada.
TRECE
Como siempre que Richard se prepara un café y se dispone a la lectura de libros gordos tiene que vérselas con excesivos problemas. En casa nadie acostumbra a leer. Es más, en casa, dónde Richard a sus 25 años sigue viviendo y comiendo, no se puede leer. Lidiar con la labor de padre aunque no tenga hijos es difícil. Difícil porque Richard solo quiere ser diariamente él. No quiere ser el papá o el modelo sino aquel que se busca y se pregunta por sí mismo. Richard cree que su problema es que entro a la poesía de forma ingenua. Creía cada que leía. Cada palabra que leía era, en realidad, una forma de llegar a otra forma de asombro.
Richard está pensando en abrir otro blog, uno donde comente su travesía de su siguiente libro, aunque en verdad, lo que desea ahora es ver a su ex enamorada, que venga como cuando eran novios, que traiga la cena, o que la preparen juntos y terminan en la cama, desnudos, tomando vino y cambiando los canales de la televisión.
DOCE
Si, es cierto, Richard se siente apenado. Ocupa el mismo papel diario de observador de las otras vidas, de lector, de pasajero en bus, de enamorado de las cosas. Práctica su sonrisa pero es inútil porque casi nunca hay motivos para sonreír realmente. Piensa en morir, aunque suene estúpido porque nunca lo hará y solo es una forma de renegar más consigo mismo.
Es cierto que todo eso que fue su juventud se va derrumbando y solo desea salvar lo más puro, lo que puede germinar. No se siente cómodo en un mundo sin sueños. No quiere acostarse con mujeres. Ser bueno no es precisamente lo que desea. Se siente idiota de sentirse bueno porque tampoco lo es. Solo desea la felicidad de sus vecinos aunque nunca hace nada por ellos. Hoy mientras almorzaba pensaba que detestaba ser el mismo, que le gustaría salir de su nombre y entrar desnudo nuevamente a la noche. Se encuentra con una amiguita (amiguita tres) y caminan rumbo a la biblioteca. Todo el camino siente que juega a payaso. Se aburre de todo. Le duele la cara constantemente. A veces, claro, se acuerda de que todo esto da solamente risa, que es un chiste esta vaina de amor y hay varias mujeres afuera, en ese ahora absoluto en el que se encuentra. No quiere entregarse solo a deseos oníricos. Ama el sol.
ONCE
Richard piensa que nunca a estado más de acuerdo que cuando llega a la conclusión de que nunca se llevará del todo bien con su familia. Piensa que pensar así lo sorprende en su lado de no poeta. Cuando está en su lado de poeta poeta no pensaría así sino sería más laxo. Piensa seriamente que los lados de poeta coinciden con lo que los neurólogos ahora llaman ondas alfas, delta, gamma y beta. Según los estudios dentro del esquema cerebral fluyen ciertas corrientes que desarrollan cierto tipo de estados. Richard cree que cuando se encuentra pleno, fluido y pensando en muchas posibilidades se halla en su lado de poeta; y cuando se encuentra así como ahora, cerrado, aburrido, asechando cualquier cosa para matar la ansiedad está en su lado de mono ansioso.
DIEZ
Richard acaba de subir el link del blog que creo a una cuenta secreta que usa del Facebook. Espera que nadie sepa realmente quién es... de lo contrario puede tener problemas. En cierto modo se siente cobarde, tonto, incluso actor de su propio dama, en suma: un imbécil.
NUEVE
Richard siente mucho desazón consigo mismo. Lo grita libremente: he desperdiciado la mañana. Escribió algunas cosas que luego subió a un blog que acaba de crearse llamado Facebook, Poemas y otras adicciones. No sabe bien por qué tuvo ese impulso pero terminó haciendo algo que, a veces, suele criticar. Por qué mejor, piensa, no dedicarse a algo más profundo y largo, un trabajo más de taller y confección, de armar y arar la tierra de cultivo. No sabe, incluso escribió un puñado de poemas que tuvo la concha de subir al blog. Richard siente pena y asco de sí mismo, después apaga la computadora y se va a la cocina a servirse el almuerzo.
poemas
Tu gran poema de amor
tu poema incendiario
será leído por ojos cansados
que busquen encenderse bajo cualquier forma
una tarde sea como sea
Y tu no concibes esa razón igual,
de que todo se finiquite como las formas
de una verdad apenas entendida hace dos minutos
o menos tiempo todo está bajo control
piensas al menos todo este día
¿qué importa sino?
Mañana puedo fallecer, pero tengo este ahora
que es igual una cárcel porque ya no está
pronto desaparece y nadie sabrá cómo confesar
que en verdad lo difícil de la poesía es situarnos
frente a ella con la realidad de por medio, y con
el asombro jodido de estar vivos
Honestamente
tu gran poema de amor
tu poema incendiario
será leído por ojos cansados
que busquen encenderse bajo cualquier forma
una tarde sea como sea
tu poema incendiario
será leído por ojos cansados
que busquen encenderse bajo cualquier forma
una tarde sea como sea
Y tu no concibes esa razón igual,
de que todo se finiquite como las formas
de una verdad apenas entendida hace dos minutos
o menos tiempo todo está bajo control
piensas al menos todo este día
¿qué importa sino?
Mañana puedo fallecer, pero tengo este ahora
que es igual una cárcel porque ya no está
pronto desaparece y nadie sabrá cómo confesar
que en verdad lo difícil de la poesía es situarnos
frente a ella con la realidad de por medio, y con
el asombro jodido de estar vivos
Honestamente
tu gran poema de amor
tu poema incendiario
será leído por ojos cansados
que busquen encenderse bajo cualquier forma
una tarde sea como sea
Y desde cuando te vino a ti este cantar
medio embrutecido con el audio dando
un bolero a un cuarto de la una de la tarde
con el sol en la calle
y las manos revueltas como las arañas
medio embrutecido con el audio dando
un bolero a un cuarto de la una de la tarde
con el sol en la calle
y las manos revueltas como las arañas
Ni idea, loco, pero vengo
endurecido
de amor, no me sale ninguna chispa
de la sien, me jodí, me perdí,
me fue negado la sensación diaria
de poder hacer cosas increíbles
y verosímiles
de amor, no me sale ninguna chispa
de la sien, me jodí, me perdí,
me fue negado la sensación diaria
de poder hacer cosas increíbles
y verosímiles
Reloj detén tu camino, que
viva
la chela, el amor es una sustancia
que no existe salvo
en las películas de amor gringas,
el poeta Hinostroza pedía
que preparáramos un cultivo de mariguana
porque mejores tiempos no vendrán
entiéndelo
no volverás a beber borracho el vino de las cigarras
que se acaba cuando se
prende uno la cabeza de las cuestiones
verosímiles del mundo de hoy
la chela, el amor es una sustancia
que no existe salvo
en las películas de amor gringas,
el poeta Hinostroza pedía
que preparáramos un cultivo de mariguana
porque mejores tiempos no vendrán
entiéndelo
no volverás a beber borracho el vino de las cigarras
que se acaba cuando se
prende uno la cabeza de las cuestiones
verosímiles del mundo de hoy
Bien, me toca contar una historia de amor en Lima.
No se vayan a mover de sus asientos, porque esto, señores y señoras,
empezó entre las calles que van del centro a las casas periféricas.
He vivido toda mi vida en este aire, en este país, en esta ruta
y estuve enamorado hace poco, no saben
me dolió como mierda el corazón, aunque ya pasó,
el tiempo es un remolino, me acuerdo que me lo decía mi viejo
cuando nos entregábamos a soñar despiertos en la azotea
de la casa alquilada, fue hace poco
también están los colegios dónde estudié
como gitano, ya parezco un anciano explicando su bitácora
perdida del tiempo, pero es que no siempre nos sentamos
a ver su masa, a meternos dentro, a escribir una historia de amor
en Lima
mientras las señoras de la casa pasan las planchas por la ropa,
y ella cruza un puente no sé dónde
ella era la hermana de muchas hermanas de una señora que llegó de la sierra de país
y ella era hermosa cuando la vi por primera vez la confundí con una ardilla pero sus ojos eran preciosos me toca contar la historia cómo no si fui yo quién la vivió si fui yo quién la vivió
entonces este flaco envalentonado que soy sin saber cómo ni dónde abrió la puerta de un microbús
y ahí la volví a encontrar, y ella atravesaba una relación con un muchacho, aunque éramos unas pulgas era muy despiertos, nos encontramos la misma noche en una esquina, me enamoré de ella
estuvimos juntos cinco años, dos viviendo solos, con perros
con tardes de preparar comidas, con oscuridad, y lluvia, y
noches tomando ron mirando el cielo, solos, hasta que los ojos
se ponían medio lluviosos, y nos encontrábamos despiertos
en la cama besándonos.
Aunque han pasado los años y yo me interno por Jirón de la Unión,
de arriba abajo y sin saber ya para qué caminando,
con la misma necesidad de siempre, con esta prolongada nostalgia
de quién se siente sin bus que tomar por la noche,
de quién sabe que fracasó en la vida y normal no arruga nada
solo desea belleza, buen sueldo, alguien con quién conversar después de almorzar,
una fiesta lejos en un bello lugar. Aunque han pasado los meses, y no encuentro formas de hacer metáforas con la naturaleza
ni sé de qué modos rimar cada una de las cosas que aprendo con tus ojos
me voy moviendo ahora solo, ahora por ejemplo, mirando por la ventana el Rímac, saboreando que es un sueño la vida,
la vida un sueño.
No se vayan a mover de sus asientos, porque esto, señores y señoras,
empezó entre las calles que van del centro a las casas periféricas.
He vivido toda mi vida en este aire, en este país, en esta ruta
y estuve enamorado hace poco, no saben
me dolió como mierda el corazón, aunque ya pasó,
el tiempo es un remolino, me acuerdo que me lo decía mi viejo
cuando nos entregábamos a soñar despiertos en la azotea
de la casa alquilada, fue hace poco
también están los colegios dónde estudié
como gitano, ya parezco un anciano explicando su bitácora
perdida del tiempo, pero es que no siempre nos sentamos
a ver su masa, a meternos dentro, a escribir una historia de amor
en Lima
mientras las señoras de la casa pasan las planchas por la ropa,
y ella cruza un puente no sé dónde
ella era la hermana de muchas hermanas de una señora que llegó de la sierra de país
y ella era hermosa cuando la vi por primera vez la confundí con una ardilla pero sus ojos eran preciosos me toca contar la historia cómo no si fui yo quién la vivió si fui yo quién la vivió
entonces este flaco envalentonado que soy sin saber cómo ni dónde abrió la puerta de un microbús
y ahí la volví a encontrar, y ella atravesaba una relación con un muchacho, aunque éramos unas pulgas era muy despiertos, nos encontramos la misma noche en una esquina, me enamoré de ella
estuvimos juntos cinco años, dos viviendo solos, con perros
con tardes de preparar comidas, con oscuridad, y lluvia, y
noches tomando ron mirando el cielo, solos, hasta que los ojos
se ponían medio lluviosos, y nos encontrábamos despiertos
en la cama besándonos.
Aunque han pasado los años y yo me interno por Jirón de la Unión,
de arriba abajo y sin saber ya para qué caminando,
con la misma necesidad de siempre, con esta prolongada nostalgia
de quién se siente sin bus que tomar por la noche,
de quién sabe que fracasó en la vida y normal no arruga nada
solo desea belleza, buen sueldo, alguien con quién conversar después de almorzar,
una fiesta lejos en un bello lugar. Aunque han pasado los meses, y no encuentro formas de hacer metáforas con la naturaleza
ni sé de qué modos rimar cada una de las cosas que aprendo con tus ojos
me voy moviendo ahora solo, ahora por ejemplo, mirando por la ventana el Rímac, saboreando que es un sueño la vida,
la vida un sueño.
Escribiré un cuarto de poemas más
que sopesaré entre las nueve y diez de la noche
cuando al volver no me sienta como ahora
mal vestido y hambriento de amor
volveré por el puente dónde a veces
he pensando en ti otras meado a los buses
se despertarán de los cuartos los hombres
queridos que van a su trabajo
entonces empezaré la cifra de tus ojos
si es que con esta palabra te puse masomenos bien
o si es que con la otra entro todo
tu mechón, tu angustia, esa forma
tuya de andar / tan desenvuelta
como eres, tan tú y tan nada/ mientras
tanto voy a pensar en qué pensar en la cola
en la que estoy pagando los recibos de la luz, el agua.
que sopesaré entre las nueve y diez de la noche
cuando al volver no me sienta como ahora
mal vestido y hambriento de amor
volveré por el puente dónde a veces
he pensando en ti otras meado a los buses
se despertarán de los cuartos los hombres
queridos que van a su trabajo
entonces empezaré la cifra de tus ojos
si es que con esta palabra te puse masomenos bien
o si es que con la otra entro todo
tu mechón, tu angustia, esa forma
tuya de andar / tan desenvuelta
como eres, tan tú y tan nada/ mientras
tanto voy a pensar en qué pensar en la cola
en la que estoy pagando los recibos de la luz, el agua.
No sé porque le digo a las
gentes las cosas que les digo
solo sé que nada sé es ciertamente una frase
graciosita como quién nada debe nada teme
dónde está la última idiosincrasia el viento
Esa que me dirá el camino de vuelta al hogar de lo soñado.
solo sé que nada sé es ciertamente una frase
graciosita como quién nada debe nada teme
dónde está la última idiosincrasia el viento
Esa que me dirá el camino de vuelta al hogar de lo soñado.
Me gustaría quedarme callado
y que todos sepan que me quedo callado
en realidad ya había soñado con los sueños de Andy Warhol de niño
cuando caminaba por mi sala
pensando que sería muy bacán
que alguien estuviera grabando todo
que mi vida sin necesidad de ningún talento sea todo lo que necesite para ser un héroe
o si quiera famoso
Luego la literatura vino y me lleno la cabeza de historias parecidas
muertes guerras huevadas así
y es cuando pienso que me gustaría estar callado y que nadie me quiera
en realidad ya había soñado con los sueños de Andy Warhol de niño
cuando caminaba por mi sala
pensando que sería muy bacán
que alguien estuviera grabando todo
que mi vida sin necesidad de ningún talento sea todo lo que necesite para ser un héroe
o si quiera famoso
Luego la literatura vino y me lleno la cabeza de historias parecidas
muertes guerras huevadas así
y es cuando pienso que me gustaría estar callado y que nadie me quiera
poema
Un cuarto de poemas para
calmar la duda existencial de dónde quedó la pipa
con la mariguana, un cuarto de poemas
para no responder la pregunta
de qué diablos quiero hacer con mi vida,
un cuarto de poemas para olvidarme de buscar
un empleo bien remunerado que sea lo suficiente
como para alcanzar la plenitud de un suelo de cuatro cifras
un cuarto de poemas para justificar que no hago nada
el abandono del cuerpo que soy,
un cuarto de poemas para chupar gratis
un fin de semana y nunca pasar vergüenza
para tener de qué quejarse, de qué formas
ocultar la mediocridad excesiva, el exceso de ternura
en los ojos, imposible sacar esa gran pena,
porque hay legañas que nadie borra
un cuarto de poemas para decir lo que sea que oculte un poco el hecho de que no poseas identidad y no creas en nada y todo el daño que eso fuera generar a futuro
el abandono de otros deseos
como familia, casa, viajes, ropa fina, comidas,
un cuarto de poemas para soliviantar
las versiones de mis dudas, de mis fracasos
un cuarto de poemas para pedir perdón
para estar insaciable con todos
para que no sea necesario pedir perdón
para que seamos aceptados como somos
el loco de la manada habla por todos con el corazón en la mano
pero ciertamente un cuarto de poemas
insignificantes a las seis de la tarde
cuando se viaja apretujado en el micro
y se piensa que uno haría bien par
con aquella muchacha, un cuarto
de poemas que no merezca recordar,
un cuarto de poemas para no tener que bañarme, para
no estar tan inexplicablemente solos
un cuarto de poemas para arengan en el silencio
cada cosa que fue, y será
cada cosa que existe
porque existe la viejita que mira su novela sobre al familia feliz y los poemas degradados que vieron el infinito
existen las cosas, leyes de atracción, el diccionario
del diablo,
las versiones contritas, las estrellas
que no seremos
sentir después la conciencia alta leyendo poetas europeos
que hagan que uno pueda
entender cosas como el silencio, o el deseo de contemplar,
o poetas de eeuu
para que seamos más reconocidos afuera,
dónde queda afuera, un cuarto de poemas
más y una Pilsen, una chanfaina,
una armónica en un recital
y las ganas de no hacer ni mierda
para no tener que abrir la puerta todavía
porque seguiremos siendo arrojados fuera
de cualquier estado, aurora boreal, o hermanad
un cuarto de poemas para sentarse solo
a contemplar con lucidez el tamaño del error
calmar la duda existencial de dónde quedó la pipa
con la mariguana, un cuarto de poemas
para no responder la pregunta
de qué diablos quiero hacer con mi vida,
un cuarto de poemas para olvidarme de buscar
un empleo bien remunerado que sea lo suficiente
como para alcanzar la plenitud de un suelo de cuatro cifras
un cuarto de poemas para justificar que no hago nada
el abandono del cuerpo que soy,
un cuarto de poemas para chupar gratis
un fin de semana y nunca pasar vergüenza
para tener de qué quejarse, de qué formas
ocultar la mediocridad excesiva, el exceso de ternura
en los ojos, imposible sacar esa gran pena,
porque hay legañas que nadie borra
un cuarto de poemas para decir lo que sea que oculte un poco el hecho de que no poseas identidad y no creas en nada y todo el daño que eso fuera generar a futuro
el abandono de otros deseos
como familia, casa, viajes, ropa fina, comidas,
un cuarto de poemas para soliviantar
las versiones de mis dudas, de mis fracasos
un cuarto de poemas para pedir perdón
para estar insaciable con todos
para que no sea necesario pedir perdón
para que seamos aceptados como somos
el loco de la manada habla por todos con el corazón en la mano
pero ciertamente un cuarto de poemas
insignificantes a las seis de la tarde
cuando se viaja apretujado en el micro
y se piensa que uno haría bien par
con aquella muchacha, un cuarto
de poemas que no merezca recordar,
un cuarto de poemas para no tener que bañarme, para
no estar tan inexplicablemente solos
un cuarto de poemas para arengan en el silencio
cada cosa que fue, y será
cada cosa que existe
porque existe la viejita que mira su novela sobre al familia feliz y los poemas degradados que vieron el infinito
existen las cosas, leyes de atracción, el diccionario
del diablo,
las versiones contritas, las estrellas
que no seremos
sentir después la conciencia alta leyendo poetas europeos
que hagan que uno pueda
entender cosas como el silencio, o el deseo de contemplar,
o poetas de eeuu
para que seamos más reconocidos afuera,
dónde queda afuera, un cuarto de poemas
más y una Pilsen, una chanfaina,
una armónica en un recital
y las ganas de no hacer ni mierda
para no tener que abrir la puerta todavía
porque seguiremos siendo arrojados fuera
de cualquier estado, aurora boreal, o hermanad
un cuarto de poemas para sentarse solo
a contemplar con lucidez el tamaño del error
OCHO
Un amigo poeta de México hace poco le confesó que él se sentía un poeta mediocre. Uno mediano, no un mero mero. Sino mediano. También le dijo que están viviendo una época en que todos son o se creen genios. El que menos es escritor, cineasta y habla cinco lenguas. Los libros son de 400 páginas o más. No hay forma. Yo me siento un poeta mediocre. El mismo amigo, como la tropa de amigos y amigas que aún le quedan, viven bajo la misma pena. Nadie sabe bien qué hacer ante el futuro cercano, todos solo están solos y aburridos.
El sábado pasado asistió junto a su amiguita B, a una fiesta lectura de poemas en el centro de la ciudad donde vive. Contar todos los detalles del evento le causa una flojera a Richard. Mira la hora: 11 y 22 de la mañana. Siente que todos sus esfuerzos son inútiles: volvió a desperdiciar la mañana. De qué forma hacer para darle un sentido o estar cómodo dentro de ella? Se acuerda de algo que aprendió hace poco cuando trabaja en el colegio: trabajar solo sirve para sentirse feliz a la hora de la salida. Caminar tranquilo, sin remordimientos. Sin remordimientos. Se acuerda de Cesitar Calvo, poeta peruano, en uno de sus más celebres poemas explicando que "uno escribe un poema para entrar al comedor sin remordimientos, para comer sin remordimientos" Ayer Richard abrió una de las revistas donde publicó sus primeros textos, picando palabras encontró un fragmento que le pareció paja y cruel. Decía "No somos borrachos, ni snobs, ni fintosos, ni misteriosos, ni bulleros (aunque a veces uno no puede con la herencia primate) que últimamente han aparecido. Levantas una piedra y ves a uno de esos, gritando a los cuatro vientos que son poetas, artistas y otras especies relacionadas. Bueno, queremos pasarla bien y madurar la idea que finalmente es un ejercicio terapéutico para no volverse loco de tanta realidad acumulada"
Repite en su mente eso de ejercicio terapéutico. Ejercicio terapéutico.
SIETE
Lee una reseña de una novela nueva de un autor argentino - recomendación de su viejo- y se siente infeliz. Desearía no tener que leer la reseña sino el libro. Salir de su casa e irse a comprar el libro. No tener los huesos tan delgados, tener alegría más veces al día, una alegría que sea solo serenidad. Al despertar, lo primero que hizo fue mirar por la ventana a ver si pasaba la hermana de su ex. Ella va al colegio a esas horas. Es pequeña y tiene un culazo. Eso desea ver antes de tomar el desayuno y ver qué hará el resto del día. Estuvo trabajando casi tres meses en un colegio, donde hizo de profesor de todos los cursos de letras y terminó porque de lo contrario se lanzaba por la ventana, eso hizo, después pensó que estar solo, lejos del trabajo, lo dejaría feliz, con más tiempo para leer o escribir, pero no: acaba de recordar que no tener trabajo y ser un clasemediero más solo te da angustia, no hay forma de calmarse. El día que renunció su madre fue agitada a su cuarto donde él veía algo en la computadora y le mostró su ojo rojo, con una vena rota, y le dijo que era la culpa de él, ¿ves lo que ocasionas? Todo por tú culpa.
Desde ese día, su madre no ha dejado de llamarlo bueno para nada, irresponsable y vago. “Ya que tu no haces nada, ponte si quiera a limpiar la casa” Su madre sigue así, cuando llega de trabajar, él está sentado almorzando y ella continua “ya que no sirves para nada ponte a limpiar el baño, o haz algo, mira, acá todos tenemos que hacer algo.” Él desea irse, irse ¿ A dónde? a la selva con su amiguita dos. Por cierto, ¿qué será de su amiguita B hace días que no habla con ella? ¿Ya estará lejos de las funciones de la regla?
Okey, se irá a la selva. No sabe ni para qué ni con qué fin pero una vez drogado lo pensó y eso hará, como el tonto que suele ser, irá a la selva y vivirá una aventura con una desconocida. Bueno, ni tanto. La conoce algo. Pero, ¿qué tanto se conoce a alguien por Facebook?
SIETE
Últimamente siente deseos de conectar con los demás, pero no sabe cómo. Cada quién es cada quién y él es él. Sus amigos más cercanos se largaron e hicieron su vida. No sabe si sentirse patético de que su sueño más intenso sea construir un barco llamado utopía y ser el capitán de ese barco. E irse con una tripulación de herejes y poetas, amantes y mujeres, a navegar los mares. Luego regresar. Que solo se cultive el intelecto y la belleza. Esa es su gran sueño. Pero como todo deseo inexistente busca alguien con quién compartirlo. Le pregunta a su amiguita B qué canción escucha. Ella le manda una grabación argumentando que ahora no se encuentra en su lap top y él escucha lo siguiente:
Yo tengo el calor que tú necesitas,
tengo la flor para calmar tu dolor,
tú sabes que yo cuento los días,
viendo caer noches y lluvia sin ti.
Solo quiero despertarme contigo,
solo quiero despertarme contigo,
solo quiero despertarme contigo,
déjame pasar solo una vez más no puedo esperar.
Y él le pone “bonito, me encanta” y es cuando sabe qué si, en efecto, desea ese calor bobo que dan dos cuerpos enamorados. ¿Calor bobo? ¿Y el corazón qué dice ahora? Y si ella es la chica especial que reemplazará a la otra chica especial. Reemplazar suena grave, tonto, triste, ínsito. No sabe, nunca sabe, es excelente no saber. Ella le dice “en la selva va a ver calor de sobra” Piensa en la selva y en ella. Ella dos meses y solos. Siente una erección. Extraño todo. Se extraña a sí mismo. Es una cagada la vida. Se llama Richard, como cualquiera, es un cualquiera, qué sino, nada, uno más, de montón, un mediocre más.
Yo tengo el calor que tú necesitas,
tengo la flor para calmar tu dolor,
tú sabes que yo cuento los días,
viendo caer noches y lluvia sin ti.
Solo quiero despertarme contigo,
solo quiero despertarme contigo,
solo quiero despertarme contigo,
déjame pasar solo una vez más no puedo esperar.
Y él le pone “bonito, me encanta” y es cuando sabe qué si, en efecto, desea ese calor bobo que dan dos cuerpos enamorados. ¿Calor bobo? ¿Y el corazón qué dice ahora? Y si ella es la chica especial que reemplazará a la otra chica especial. Reemplazar suena grave, tonto, triste, ínsito. No sabe, nunca sabe, es excelente no saber. Ella le dice “en la selva va a ver calor de sobra” Piensa en la selva y en ella. Ella dos meses y solos. Siente una erección. Extraño todo. Se extraña a sí mismo. Es una cagada la vida. Se llama Richard, como cualquiera, es un cualquiera, qué sino, nada, uno más, de montón, un mediocre más.
SEIS
Él cada cierto tiempo se siente fregado por no estar con ella. Ella que no es amiguita A o amiguita B. Ella que solo era ella. Ella y su orgullo, su maldito orgullo; ella y sus palabras tan ordenadas, su forma de entender las cosas; ella y su sexo, su sexo y su cuerpo, ella como el cuerpo. Ella que ahora solo es nostalgia en unas fotos guardadas en archivos de su computadora.
Él piensa que ella ya tiene un enamorado pero todavía no se han acostado juntos. Eso no lo martiriza. Normal. Si hace el amor todo bien. Lo que le jode es no saber nada de ella. No tener sus coordenadas. Igual nadie sabe nada de nadie. Se vive en una indiferencia por el otro espantoso. Él comprende que haga lo que haga ella no volverá y se siente peor. El prende su pipa y se siente mucho peor. No ayuda cuando uno está depre. Se pone más depre uno si fuma cuando uno está depre. Se queda solo, aburrido, piensa que no tiene tele y que mejor, aunque en ese momento le gustaría escapar de canal en canal. En la oscuridad sale de cama, escucha que alguien en el corredor camina ¿su madre, su hermana? Abren la puerta del baño -que da justo al frente de su habitación-, pasa y escucha el chorro de pichi en el agua. Como ejercicio para no hacer siempre lo mismo él se ha propuesto siempre entrar de modo diferente al internet, o ingresar primero leyendo ciencia, o mirando un vídeo, etc. Pero esta noche no puede, el dolor lo caga, se siente solo en este mundo inmenso y desea hablar con alguien. Mejor con amiguita B porque ella no tiene poses, con ella no juega a ser o no ser poeta, con ella solo es. Mejor. Abre la ventana del chat, le escribe ¿estás? Ella no contesta. Da vueltas. Mira el muro de algunos amigos. Se aburre. Se convence a sí mismo de que lo mejor es dormir, cierra las ventanas, apaga la máquina. Echado en su cama, cubierto por la frezada, mirando la pantalla del celular piensa que tiene todos los vídeos del mundo a su mano, es decir, el internet es más loco que la tele, porque tú eliges lo que quieres ver, pero no puede evitar su depre. Teniendo todo el conocimiento a un paso, toneladas de vídeos, libros, entre otros, no puede evitar su maldita depresión. Deja el celular en el escritorio y cierra los ojos.
El se cuestiona que escriba sus cosas, pensamientos o poemas o seudo novelas, con el chat del Facebook encendido, ¿No es un modo de claudicar? ¿No se supone que debe amar la soledad porque es un escritor o un poeta? ¿No debería quedarse callado y solo siempre? No sabe, nunca antes fue escritor, es la primera vez que lo es y no sabe. Se aburre incluso de fumar por estos días. Deja en el cajón su pipa y su bolsita. Se despierta sin sueños que recordar. Le aburre todo. Está en piloto automático en el desayuno. Sirven sopa y piensa que se trata del mismo líquido hervido con grasa. Está insoportable, no puede ingresar a las canciones cursis de siempre, esas que le dibujan mariposas en los ojos y lo anestesian un momento. Entra a páginas web. Va de una a otra buscando algo que lo incendie. Algo que fulmine su cobardía.
CINCO
OTRA amiguita. Amiguita dos. Una muchacha que conoció por Facebook. La agregó porque su foto era sensual. Le dijo que era poeta, así se presentó. Ella estudia psicología y prepara su tesis sobre las familias disfuncionales. Le conversa sobre los estados bipolares. Se llaman por teléfono. La conversación fluye. Él, a diferencia de con sus amigos escritores, ahora sí puede fluir. Le pregunta el signo. Leo. Su signo. Perfecto. Se simpatizan. El ve asomarse la giba de la ballena del amor.
Después de conversar muchas noches entiende que los dos cargan la misma soledad y le propone que se vayan juntos ce él, y si me gustas mejor. Pero si te vas conmigo, vas a tener que cuidarme a mí, solo a mí, vas a ser mío.
Al otro día ingresa a su Facebook y ve que su amiga vivir solos. Ella, tras dudar demasiado, le dice que ya. Empiezan a ver a dónde. Como él se acaba de quedar sin trabajo (era profesor pero renunció) y ahora se encuentra buscando algo de dónde sacar dinero no puede invitarla a salir, ni a comer, ni a tomarse una chela.
Interiormente él en verdad no tiene ni idea de por qué quiere viajar, es más, ni si acuerda del viaje hasta que ella le pregunta nuevamente ¿es enserio que nos vamos a ir juntos? Sí, le dice y recuerda a su amiga S. Le escribe preguntando su le puede alquilar su cuarto de San Ramón, o en caso contrario, si puede ir a vivir a su comunidad este verano. Ella es líder de la comunidad ashaninka de centro del país. Ella le responde que, claro, que lo van a conversar a fin de mes. El se sienta a escribir un relato contando sus cosas hasta el momento en que, a un lado de la ventana del Word, ve surgir la otra ventanita, la de la conversación del Facebook. Es su amiguita B, le pregunta, ¿ahora buscas cualquier trabajo?
CUATRO
A veces de drogado confunde las cosas. Por ejemplo, ahora, conversando con su amiguita poeta. Él mira el perfil de su Facebook, cada foto le devuelve palabras, sentidos, una idea sobre ella. Pienso que, de seguro, ella como todos y todas juega a representar un papel. ¿Lo de todas y todos y lo de un papel no será solo un reflejo de lo que él siente? ¿No dicen los que saben que todo es un espejo? ¿Por qué todo tiene que ser mental, donde yacen los colores, sabores, olores, sentidos, etc?
Por ejemplo, ahora. Le dice a su amiguita “Después de leer tus poemas comprendo más eso de la actitud que quieres mostrar frente a otros. De seguro, tus fotos atraerán a más personas que después ahondaran en ti y tus mensajes” Ni bien finaliza, como el orate que es, aprieta enter y se pone recién a leer lo que mandó. Ella solo le manda mensajes de voz. Su voz dentro de cada mensaje es arrechante. Es la quiere tener ya desnuda debajo moviéndose como un pez fuera del agua. Ella dice: “Todo lo que subo a mi facebook es de forma espontánea, tu crees que me la pasó pensando cosas.” Él se acuerda de como al penetrar su sexo primero tenía que pasar por el pequeño orificio, que era todo apretadito y después ya se extendía por todo el tibio interior. El problema es que está en su mes. “Me dura cinco días, alucina.” Cuándo el escucha la palabra alucina se ofende, siente que se lo dicen contra él y se aflige. Su amiguita le manda uno foto donde aparecen sus senos y ella. Unos senos desorbitantes. Dignos de un foto. Ella le consulta ¿entonces cuando subí está foto lo hice pensando en que dirían los demás? Él ve la hora: 11 y 30 p.m. Ya es casi media noche. Se siente una mierda completa, desperdiciando su amado tiempo chateando con sus amiguitas. Se desconecta, apaga la computadora y se pregunta dónde es que dejo su pipa.
TRES
Aunque varios años anduvo Richard en la búsqueda de sí mismo, o así es como llamo él mismo a ese preguntarse hasta marearse sobre su sentido de la existencia, ahora solo se conforma con llegar a casa, no tener ninguna responsabilidad, tirarse a su cama, mejor si es con una hamburguesa o algo que picar en la mano, y ponerse a ver un vídeo acerca de la mente, o del cerebro, o a veces, cuando la melancolía lo alcanza, Futurama o Los Simpson.
No puede mirar dibujos animados si no se encuentra drogado. Sumamente volado. Con dos caladas no alcanza. Tienen que ser por los menos cuatro y guardando en la cabeza el aire algunos segundos completos.
Solamente muy volado puede aguantar el humor inglés y sus derivados (en estados mentales más sobrios no aguanta ningún dibujo animado salvo La vaca y el pollito u Hora de Aventura siempre y cuando esté muy cansado) Luego de ver el vídeo, se queda aburrido en su cama. Quisiera salir y sale. Se pone a dar vueltas por el barrio. Es muy tarde y ahora no hay nadie. Mira las casas, los carros fuera aparcados cerca de la vereda, los tontos árboles, la cancha deportiva vacía, los columpios abandonados y los autos eternos cada cierto tiempo fluyendo por la carretera. Su barrio es un barrio tranquilo y encerrado, parece cárcel, y si uno camina termina dando círculos. No hay forma de salir, se aburre de pasar por el puente y regresa rápido a casa.
Según los vídeos sobre ciencia que está viendo caminar y dar vueltas, invitar a la mente a no repetir rutinas ayuda a mantener un mejor estado interior. En resumen, se siente mejor cuando no sigue la misma ruta porque interiormente siente que así está escapando de su monotonía.
DOS
Después de seguir mirando sus pensamientos en el vacío Richard decide algo: prender la computadora. Suena un pitido largo y abrumante. Se sienta en la silla de plástico con una almohada encima. Mira el escritorio lleno de libros. Piensa en mañana. ¿Qué hay para mañana? No sabe, ni se acuerda, ni idea. Piensa
Propuesta para ensamblar un libro (primera parte)
Richard suele pensar en crear libros locazos que sean admirados o respetados o si quiera comentados por sus contemporáneos. Últimamente viene diseñando uno fabuloso. Así lo expresó en su cuenta de facebook:
"Propongo un libro - poemario- artefacto que consista en lo siguiente: hacer un álbum de estados del facebook, en papel plastificado que se puedan sacar como stickers y pegar en las paredes o cuadernos, que el libro sea hecho de forma arbitraria y ordenada -quizás se puedan hacer secciones: confesiones, secretos, ebriedades (un género clásico), indirectas, ofensas, propuestas de matrimonio, poemitos o poemitas- e incluso pienso que, como no habrá forma de ponerle comentarios que tengan varias líneas debajo cosa que se puede comentar algo y dejar el libro al siguiente lector-, para que se vea como lo que dejamos en este medio llamado facebook son objetos que pueden usarse contra nosotros y a favor de nosotros. El primero que logre hacer su artefacto poemario con stickers de estados de gente del facebook tendrá un amigo que toca tambor y podrá regresar de la locura sin tener miedo. Además, accederá a un vaso de chela pagado por el que ahora versa estas prosas. El libro puede editarse de varios colores, venderse fuera de los colegios, tener olor de fruna y fotocopiarse en calidad de objeto social: el autor es solo el que ensamble los mejores estados. Sería un armonizador, o un termómetro. Ahora bien, a partir de estos estados, se pueden crear esencias, series de televisión o canciones. Incluso hacer perfumes y sabores de gomitas, o chisitos."
La idea en sí consiste en críticar la "falta de ética" dentro del mundo virtual: Somos los mismos dentro y fuera de los parajes de las redes sociales?
Aquí algunos stickers para el futuro libro sin nombre.
Uno
UNO
Hace varias noches Richard sigue la misma rutina. Cuando todos se quedan dormidos, apaga la luz de su cuarto y busca su sobre de mariguana. Demora un poco buscando el encendedor, suele encontrarlo donde lo dejó: en un cajón del escritorio. Se sienta en la cama y mira por la ventana, las rejas sucias y negras de la ventana, el cielo sin nubes azul pálido, la noche, y arroja la primera calada al aire vacío.
Pasan las horas.
Se aburre de chatear con sus amigos en internet. No sabe ya que hacer. Pasa de una a otra página web como si buscará algo perdido. No encuentra nada y sigue merodeando. Ingresa al Facebook. Conversa con una amiga que escribe poemas. Le acaba de mandar tres archivos de Word al Gmail. Los abre, los lee, le inquietan algunos versos, lo subraya con amarillo, otros le parecen válidos e incluso algunos admirables.
Richard se para, camina a la ventana, mira la jarra de vidrio con las flores de bordes rojos, y coloca la pipa en la boca, debajo rasga un palito de fósforo y acerca la cabeza al fuego.
Es una donde aparece un viejo regeman sentado a lo largo del tubito.
Cuando finalmente se aburre de chatear con sus amigos por internet, apaga la vieja máquina y se tumba en la cama. No puedo mirar al techo porque ahora ve lo que sus ojos dibujan ¿qué dibuja la película que sus ojos proyectan? Primero se imagina a sí mismo siendo muy popular, ¿cómo sería su vida si fuera, por ejemplo, Vargas Llosa? ¿Escribiría muy temprano en una mañana gris frente a una lluvia insípida y oscura? ¿Sí fuera Mario Montalbetti tendría más autoconfianza para seguir su dizque carrera de poeta? Se aburre de sí mismo y se odia. Se queda callado, odiándose. Después mira, en la oscuridad, sus dos brazos huesos, casi esqueléticos, con las venas hinchadas. Siente pena de su cuerpo, de sí mismo, de sus brazos delgados como antena de televisión. Siente asco de volver a almorzar ají de gallina pero tampoco es que pueda exigir mucho porque no trabaja. Ya tiene 24 años y no ha terminado la universidad. No tiene amigos. Solo una amiga, la poeta, con la que tira cada cierto tiempo.
Se acomoda de un lado a otro en la cama, no sabe cómo exactamente quedarse, su mente ya cambió de ruta y ahora se piensa caminando a la casa de su antigua enamorada, con un lápiz en la mano, y mientras tanto va moviendo la mano y aparecen seres deliciosos, todos se van esfumando, vuelve a su estado aburrido e insoportable. Se fija la hora: 2 y 30 a.m.
Hace varias noches Richard sigue la misma rutina. Cuando todos se quedan dormidos, apaga la luz de su cuarto y busca su sobre de mariguana. Demora un poco buscando el encendedor, suele encontrarlo donde lo dejó: en un cajón del escritorio. Se sienta en la cama y mira por la ventana, las rejas sucias y negras de la ventana, el cielo sin nubes azul pálido, la noche, y arroja la primera calada al aire vacío.
Pasan las horas.
Se aburre de chatear con sus amigos en internet. No sabe ya que hacer. Pasa de una a otra página web como si buscará algo perdido. No encuentra nada y sigue merodeando. Ingresa al Facebook. Conversa con una amiga que escribe poemas. Le acaba de mandar tres archivos de Word al Gmail. Los abre, los lee, le inquietan algunos versos, lo subraya con amarillo, otros le parecen válidos e incluso algunos admirables.
Richard se para, camina a la ventana, mira la jarra de vidrio con las flores de bordes rojos, y coloca la pipa en la boca, debajo rasga un palito de fósforo y acerca la cabeza al fuego.
Es una donde aparece un viejo regeman sentado a lo largo del tubito.
Cuando finalmente se aburre de chatear con sus amigos por internet, apaga la vieja máquina y se tumba en la cama. No puedo mirar al techo porque ahora ve lo que sus ojos dibujan ¿qué dibuja la película que sus ojos proyectan? Primero se imagina a sí mismo siendo muy popular, ¿cómo sería su vida si fuera, por ejemplo, Vargas Llosa? ¿Escribiría muy temprano en una mañana gris frente a una lluvia insípida y oscura? ¿Sí fuera Mario Montalbetti tendría más autoconfianza para seguir su dizque carrera de poeta? Se aburre de sí mismo y se odia. Se queda callado, odiándose. Después mira, en la oscuridad, sus dos brazos huesos, casi esqueléticos, con las venas hinchadas. Siente pena de su cuerpo, de sí mismo, de sus brazos delgados como antena de televisión. Siente asco de volver a almorzar ají de gallina pero tampoco es que pueda exigir mucho porque no trabaja. Ya tiene 24 años y no ha terminado la universidad. No tiene amigos. Solo una amiga, la poeta, con la que tira cada cierto tiempo.
Se acomoda de un lado a otro en la cama, no sabe cómo exactamente quedarse, su mente ya cambió de ruta y ahora se piensa caminando a la casa de su antigua enamorada, con un lápiz en la mano, y mientras tanto va moviendo la mano y aparecen seres deliciosos, todos se van esfumando, vuelve a su estado aburrido e insoportable. Se fija la hora: 2 y 30 a.m.
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