miércoles, 9 de noviembre de 2016

TRES



Aunque varios años anduvo Richard en la búsqueda de sí mismo, o así es como llamo él mismo a ese preguntarse hasta marearse sobre su sentido de la existencia, ahora solo se conforma con llegar a casa, no tener ninguna responsabilidad, tirarse a su cama, mejor si es con una hamburguesa o algo que picar en la mano, y ponerse a ver un vídeo acerca de la mente, o del cerebro, o a veces, cuando la melancolía lo alcanza, Futurama o Los Simpson.
No puede mirar dibujos animados si no se encuentra drogado.  Sumamente volado.  Con dos caladas no alcanza. Tienen que ser por los menos cuatro y guardando en la cabeza el aire algunos segundos completos.
Solamente muy volado puede aguantar el humor inglés y sus derivados (en estados mentales más sobrios no aguanta ningún dibujo animado salvo La vaca y el pollito u Hora de Aventura siempre y cuando esté muy cansado) Luego de ver el vídeo, se queda aburrido en su cama. Quisiera salir y sale. Se pone a dar vueltas por el barrio. Es muy tarde y ahora no hay nadie. Mira las casas, los carros fuera aparcados cerca de la vereda, los tontos árboles, la cancha deportiva vacía, los columpios abandonados y los autos eternos cada cierto tiempo fluyendo por la carretera. Su barrio es un barrio tranquilo y encerrado, parece cárcel, y si uno camina termina dando círculos. No hay forma de salir, se aburre de pasar por el puente y regresa rápido a casa.
Según los vídeos sobre ciencia que está viendo caminar y dar vueltas, invitar a la mente a no repetir rutinas ayuda a mantener un mejor estado interior. En resumen, se siente mejor cuando no sigue la misma ruta porque interiormente siente que así está escapando de su monotonía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario