miércoles, 9 de noviembre de 2016

eduardo anguita

La poesía, pues, es un lenguaje -no siempre en todas las obras ni en todos los autores- absolutamente carente de función conativa. Puede darse con función emotiva, o con función referencial, pero la función conativa no es evidente, por mucho que todo tipo de poesía se dirija a otros.
Ahora bien; aunque exenta de intencionalidad comunicativa, nace, eso sí, de la necesidad de un hombre (el poeta), de establecer esta clase de comunicación: entre una masa amorfa de sentimiento y de pensamiento preparlante, que embarga, inicialemnte al poeta, y su progresivo constituirse en palabras, y luego, en una entidad lingüística, totalmente autónoma: el poema. El vínculo al que se ve compelido a establecer el poeta es aquel que liga a su conciencia íntima con "la conciencia de su conciencia", para cuyo efecto las palabras en su selección y organización se convocan y conforman moldeadas por el primer espíritu, eso que tradicionalemnte es llamado inspiración.

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