Entonces Richard se acuerda de su pasado punky, punky monce que llega temprano a casa mordiendo una hamburguesa con las papas calientes. Quemándose la boca y con el barriga llena de chela. Esos eran de putamare piensa Richard. Hace miles de años que no se siente así. Vivo, palabra que suena como a mentira.
Se acuerda poco en verdad porque no es nostalgia. Es una especie de nostalgia. No tener metas. La meta era no tener meta. Es que no hay metas. Ay, Richard, siempre estamos repitiendo las mismas cosas. Richard de pequeño fue un niño solitario. Su mamá le pagaba a sus vecinos para que jugarán con el y ellos se robaban sus juguetes. Richard te conozco tanto compadre, que si te viera a mi lado te diría para ir a tomar una chela y conversar de la metafísica de Adán y de los halls negro. Richard se queda mirando la ventana y en realidad no ve nada.
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