Últimamente siente deseos de conectar con los demás, pero no sabe cómo. Cada quién es cada quién y él es él. Sus amigos más cercanos se largaron e hicieron su vida. No sabe si sentirse patético de que su sueño más intenso sea construir un barco llamado utopía y ser el capitán de ese barco. E irse con una tripulación de herejes y poetas, amantes y mujeres, a navegar los mares. Luego regresar. Que solo se cultive el intelecto y la belleza. Esa es su gran sueño. Pero como todo deseo inexistente busca alguien con quién compartirlo. Le pregunta a su amiguita B qué canción escucha. Ella le manda una grabación argumentando que ahora no se encuentra en su lap top y él escucha lo siguiente:
Yo tengo el calor que tú necesitas,
tengo la flor para calmar tu dolor,
tú sabes que yo cuento los días,
viendo caer noches y lluvia sin ti.
Solo quiero despertarme contigo,
solo quiero despertarme contigo,
solo quiero despertarme contigo,
déjame pasar solo una vez más no puedo esperar.
Y él le pone “bonito, me encanta” y es cuando sabe qué si, en efecto, desea ese calor bobo que dan dos cuerpos enamorados. ¿Calor bobo? ¿Y el corazón qué dice ahora? Y si ella es la chica especial que reemplazará a la otra chica especial. Reemplazar suena grave, tonto, triste, ínsito. No sabe, nunca sabe, es excelente no saber. Ella le dice “en la selva va a ver calor de sobra” Piensa en la selva y en ella. Ella dos meses y solos. Siente una erección. Extraño todo. Se extraña a sí mismo. Es una cagada la vida. Se llama Richard, como cualquiera, es un cualquiera, qué sino, nada, uno más, de montón, un mediocre más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario