(llega un momento en que todo escritor se da cuenta de la pequeñez de su vida y obra en el espacio tiempo que habitan los humanos y en la que debe hacerse cargo de expresar sus puntos de vista frente al abismo de la vida, este es el mío)
viernes, 11 de noviembre de 2016
DIECISIETE
Richard se despierta y decide cambiar la rutina y se lanza a caminar por la calle. Primero sale de su barrio por las cuadras que conducen a la avenida César Vallejo. En su cabeza se bambolean algunos versos leídos la noche anterior - entre todas las artes la poesía es la única que ya no existe- o también -qué espera el mundo de los poetas? nada- se harta del calor de manera rápida pero sigue caminando, quiere saber qué ocurre en otras latitudes. Se acuerda de su ex mujer quién no soportaba que uno perdiera el día caminando por la calle. Ella prefería leer un libro y avanzar una tesis. O hacer un ensayo científico, todo era mejor que hacer de huevón y caminar como poeta. Pensar en ella le lleva a pensar que las dos muchachas que ahora frecuenta como alternativa de matar la soledad son, en realidad, su ex dividida en dos: una es toda la esencia de su ex,en relación, a forma de ser,y otra, tiene el cuerpo masomenos parecido al de su ex, es decir, muy esbelto y hermoso. Se siente huevón de pensar así pero sigue caminando, a la mierda si los perros vagabundos como él le muerden. Su viaje termina por un puente donde crece un parque debajo y, arriba. unos muchachitos que se drogan por las noches venden chicha morada en botellas de vidrio. Cuando Richard pasa y los ve piensa que lo mejor sería dejar para siempre la mariguana, que de esa manera al menos sería más consciente de su día a día y podría evitar estos bajones. Siente que todo lo que diga o haga dentro de sus poemas solo pertenecen a ese espacio de palabras dentro de una hoja y que viven dentro de una hoja. Recuerda otros versos, de mismo libro llamado El hombre elefante y otros poemas. Los va sopesando:
"pero exagero/ todo astronauta tiene que exagerar/trastornar/la verdad/ y la verdad.../ qué ruina sumergida en las palabras es el amor?" o también "amar a la poesía es perder un poco de lucidez/ corregir lo indescifrable de una imagen fugaz/ pedazos de realidad e irrealidad/ lo único que puedo decir para mi defensa/ es que no existen límites/amanece" Piensa en su familia, pasa y saluda a sus vecino Alex que trabaja ocasionalmente manejando una moto taxi y también es albañil. Lo mira derrumbando una pared y lo saluda. Cruza la esquina. Piensa nuevamente en su ex. Piensa que pensar en su ex es morir siempre. Piensa que lo mejor hubiera sido tener al bebito. Se imagina sus ojos mirando todo, caminando con él bajo este sol. Siente un vacío antes de llegar a casa donde su abuela le pregunta si ya quiere almorzar.
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